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Defectos del vino: cuáles son y cómo reconocerlos fácilmente

Defectos del vino: cuáles son y cómo reconocerlos fácilmente

Aprende a identificar cuándo está defectuoso un vino, protegerás tu experiencia de cata y la reputación de la bodega

05-06-2020

El vino está hecho para disfrutar. De sus aromas, sus sabores, su historia. Y también, por supuesto, de la compañía que elegimos para degustarlo.

Pero, ¡ay!, a veces algo nos estropea la experiencia. El vino sabe raro, ¿qué le pasa? Pues que, como obra humana, también tiene defectos de vez en cuando.

Conocer los defectos del vino es fundamental. Si los identificas podrás hacerle saber a quien te ha servido la copa o te ha vendido la botella que el vino está defectuoso. Te reemplazarán el vino y saldréis ganando tanto tú como la bodega que lo ha producido, que podrá proteger su reputación y evitar que asocies esa mala experiencia con su marca.

Veamos, pues, cuáles son los principales defectos del vino y cómo puedes identificarlos con tus ojos o tu paladar:



  • Olor a corcho
    Reconocerás este defecto cuando notes un olor como a cartón mojado, a moho. Para estar seguro, mueve la copa y espera un poco. En caso de existir, el olor se hará más evidente cuando lo vuelvas a catar.

 

  • Vino avinagrado o picado
    El nombre técnico de este defecto es acidez volátil. Olfativamente lo identificarás fácilmente por el olor a vinagre, similiar al esmalte de uñas.

  • Vino oxidado.
    Aunque el proceso de crianza requiere cierta oxidación que resulta beneficiosa, un exceso de oxidación, sobre todo en botella, puede ser letal para las cualidades organolépticas del vino. Un contacto excesivo con el oxígeno puede identificarse por el color (los blancos se oscurecen, los tintos se vuelven marrones) y por el sabor (más seco y áspero, tal vez amargo).

  • Sulfuroso
    El vino está azufrado y reducido cuando contiene anhídrido sulfuroso. Este defecto les da a los vinos un olor acre, parecido al de una cerilla cuando se enciende. En boca, el sulfuroso produce una sensación de sequedad y de picor.

 

  • Huevo podrido
    El ácido sulfhídrico es el culpable de este defecto en el vino. Se reconoce por su característico olor a huevo podrido y a vegetales en descomposición, con los sabores correspondientes.

 

  • Segunda fermentación
    Cuando un vino que no es espumoso presenta una apariencia turbia y burbujas, ha sufrido una segunda fermentación no deseada. Se produce por una falta de esterilidad que abre la puerta a los microorganismos.