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"En la alubia de Anguiano el proceso sigue siendo artesanal, como lo hacían nuestros abuelos"  

"En la alubia de Anguiano el proceso sigue siendo artesanal, como lo hacían nuestros abuelos"  

 

La marca de calidad de las legumbres riojanas se encuentra en fase de crecimiento y mira el futuro con optimismo y con la intención de ir industrializando tareas y ampliando su comercialización

 

17-11-2017

La gastronomía está llena de costumbres, de temporadas, de estaciones... Las legumbres, aunque se comen todo el año, se asocian con las temperaturas menos altas: transmiten ese calor que se necesita en esta fechas invernales. Y en La Rioja de legumbres se sabe un rato, especialmente, de las de la familia de la alubia. No en vano, desde 2013, se cuenta con una Marca Colectiva de Alubia de Anguiano.

¿Y qué la convierte en especial y meritoria de este distintivo? "Es una variedad autóctona, pequeña de tamaño, con poca piel, muy suave en boca, se deshace", explica Javier Llaría, presidente de la Asociación de Cultivadores de la Alubia de Anguiano. Él es uno de los 29 productores que integran hoy la marca, con una superficie amparada de 22 hectáreas y una cosecha que ronda entre los 25.000 y 30.000 kilos. Pero esas características especiales no solo las da la variedad también el lugar donde crece. "Son zonas altas, de terreno pobre, con oscilaciones térmicas: noches muy frías y días más o menos cálidos, con una producción escasa, pero de gran calidad", repasa Llaría.

Lo cierto es que poco a poco "va creciendo la marca, el número de productores incluidos en ella, y la gente que estaba fuera se va apuntando más y más; también se valora cada vez más", añade el presidente de los cultivadores. Aunque reconoce que "nadie se dedica a su cultivo 100% todavía".

Con un mercado de ventas principalmente centrado en La Rioja, el interés por estas alubias rojas, tan riojanas, tan sabrosas, comienza a calar en otras regiones. "También se vende en Zaragoza, Barcelona, incluso hay peticiones de Sevilla o Tenerife", cuenta Llaría con entusiasmo. "En general, la legumbre va valorándose más. Ahora hay quien la considera algo de calidad como para hacer regalos; ya no solo regalas vino o embutido en La Rioja, algunos también se decantan por alubias autóctonas, por ejemplo", subraya.

Estuvo a punto de desaparecer

Esa tendencia creciente de todo lo relacionado con esta legumbre en Anguiano invita a nuevos pasos. "El siguiente avance para poder seguir creciendo tendría que ser hacer una cooperativa para la producción y comercialización, pero creo que todavía queda tiempo para eso... Ya se irá viendo", admite. El futuro también pasa, en su opinión, por industrializar los procesos para una mayor eficiencia. "Son totalmente manuales; todas las labores se siguen haciendo de forma artesanal, como nuestros abuelos: en el campo todo es manual, luego las seleccionamos una a una a mano, se siguen alentando con un ventilador...", indica mientras está en plena recogida de la cosecha de este 2017 que, misteriosamente como asegura, se ha retrasado 15 a lo habitual.

Pero no siempre las cosas estuvieron así, de hecho, estuvieron muy cerca de todo lo contrario: desaparecer completamente. "Hace un tiempo, viendo que era una zona tan propicia para el cultivo de estas legumbres empezaron a contratar producciones de la zona de Tolosa y se dejó nuestra alubia, porque es de calidad, pero a su vez es muy delicada; estuvo a punto de desaparecer, tan solo se mantenía su cultivo para consumo propio. Pero hace unos pocos años entre los jóvenes se empezó a recuperar", precisa el presidente de la Asociación de Cultivadores de la Alubia de Anguiano.

En estas circunstancias, con buenas perspectivas de futuro, el tercer domingo de noviembre, se va a cumplir con algo que también se ha convertido en tradición: el Festival de la Alubia de Anguiano, que organiza la asociación de cultivadores y la Asociación Cultural Aidillo. Este cumple veintiuna ediciones, todo un veterano para estas lides. "Estuvo impulsado en sus inicios por el entonces párroco, Gerardo Villar, como ocurrió en el caso de la nuez de Pedroso", le reconoce Llaría.

Pero no se puede terminar un repaso por esta legumbre, con notable aporte de la fibra y minerales como el zinc y el hierro, sin unos consejos a de conservación y preparación. "Dada su naturaleza, lo ideal es congelarlas tres días y luego ya sacarlas para ir poco a poco consumiendo. Con este sencillo gesto se evitan posibles gorgojos, ya que no usamos tratamientos invasivos en su cultivo", precisa el presidente de los cultivadores. A la hora de prepararlas, tras dejarlas a remojo la noche anterior, él se decanta por una receta más bien clásica, la típica de Anguiano: alubia, con un trozo de chorizo y uno de tocino por comensal "porque si se hacen excesivamente cargadas de acompañamientos es un plato demasiado contundente" y tiempo... unas tres horas y media de preparación. A partir de ahí... ¡a disfrutar!